Perdón por tardarme tanto en subir la segunda parte:( pero bueno aquí está ^-^ espero que la disfruten!

Parte II:
El cuerpo parecía muerto cuando cayó al suelo procedente de la nada. El estruendo del impacto fue fuerte, pero no había nadie presente alrededor para poder escucharlo en la oscuridad.


Los ojos de Niall se abrieron de repente mientras cogía aire con fuerza. Sus pulmones parecían vacíos y respiraba pesadamente, intentando recuperar el aire que le faltaba. Su corazón latía con fuerza y sentía frío. Pensó que estaba muerto.
Y, de hecho, lo estaba.

Parpadeó algunas veces hasta identificar el paisaje que le rodeaba. Estaba oscuro y la tierra bajo sus pies tenía un tono grisáceo. No había árbol alguno y el silencio era tan abrumador que Niall no se atrevió a abrir la boca.

Se levantó del suelo con dificultad y miró hacia atrás,  pero todo lo que vio fue un camino que se extendía hasta ser engullido por las tiniebla; no había nada más que lo aparente. Entonces, el chico miró hacia adelante y vio un portal simple de piedra de dos metros de altura, sin cerraduras, puertas o grandes adornos. Niall avanzó hasta el portal y vio unas palabras talladas en la piedra. Observó las escrituras y comprobó que todos los idiomas conocidos estaban allí, diciendo (probablemente) siempre lo mismo.

«Cuando entras en el Infierno, deja toda tu esperanza atrás.»

Niall tragó saliva y se abrazó a sí mismo, con miedo a entrar. No se había dado cuenta hasta aquel momento, pero llevaba una especie de vestido sin mangas de color beige claro, algo que parecía un camisón que se prolongaba hasta los tobillos. También se percató de que no llevaba ropa por debajo de aquello y agradeció que en aquel lugar no hubiese demasiado viento.

— ¿No vas a entrar? —oyó un grito al otro lado del portal y se asustó al darse cuenta de que no estaba solo—. ¡El barco va a partir!

Niall no conseguía ver lo que sucedía al otro lado del portal, pues las tinieblas envolvían el paisaje. El chico respiró hondo y, cerrando los ojos con fuerza, corrió hacia delante, entrando (en efecto) en el infierno.

Esperaba sentir un calor intenso y oír gritos desesperados, pero cuando comprobó que sus expectativas eran falsas, Niall abrió los ojos y vio un grupo de personas dentro de un pequeño barco antiguo, con un hombre encapuchado girado hacia él, mirándolo.

— ¿Vienes? —le preguntó el hombre encapuchado, y el chico se estremeció al percibir que todas las demás personas sentadas en el suelo del pequeño barco estaban vestidas como él. 

— S…sí —murmuró Niall, mientras se aproximaba al barco y entraba en él sin mirar a Caronte, el barquero de Hades.
El paisaje continuaba sombrío, con mucha niebla que cubría el río por el cual el barco navegaba lentamente. En la orilla desde la que habían partido, algunas personas caminaban con paso lento, sufriendo, con expresiones de infelicidad en el rostro.

El chico miró a las personas quienes tenía a su lado; era un grupo de aproximadamente diez, y todos parecían tener sus peculiaridades. Había algunos niños, algunos ancianos y otros eran adultos, pero ninguno aparentaba estar enfermo. Era imposible decir por qué cada uno de ellos estaba allí.

Un hombre del pequeño grupo se mordía las uñas de dos dedos y una mujer trataba de rasgarse la ropa por la zona del pecho, para abrirse un escote. Cuando vio que Niall la observaba sonrió y el chico desvió la mirada rápidamente, evitando mirar nuevamente a alguno de sus «compañeros de infierno».

Niall nunca supo con certeza durante cuánto tiempo navegaron por el río, pero en cierto momento acabó cerrando los ojos y quedándose dormido. Despertó porque alguien le estaba dando empujones y, cuando abrió los ojos, vio al hombre encapuchado dándole ligeras patadas en la espalda. 

            — Vas a acabar quedándote atrás —murmuró el hombre cuando el chico abrió los ojos.

Niall parpadeó varias veces y miró para donde el hombre apuntaba. Estaban parados en la orilla del río y un camino se extendía en un suelo cubierto por un césped extraño. Las personas que estaban en el barco ya caminaban a algunas decenas de metros frente a él y el chico saltó rápidamente del interior de la embarcación,y corrió  para alcanzarles.

Sin embargo, se paró después de unos segundos y, tras girarse, le gritó al barquero.

— ¿Dónde está el Valle de los Vientos? —gritó Niall y el hombre encapuchado, que ya comenzaba a remar con el barco en movimiento, lo miró.

— En el Segundo Círculo del Infierno. Sigue por el camino y llegarás en breve –gritó el hombre antes de desaparecer entre la niebla que lo cubría todo.

Niall sonrió antes de volver a correr, siguiendo a su grupo. El césped extraño le hacía cosquillas en las plantas de los pies y no pudo evitar sonreír mientras corría, al sentir los pies en el suelo.

Claro, él también estaría muerto, pero eso no le entristecía de ninguna manera. Niall todavía se sentía vivo. Quería encontrar a Zayn y agradecerle los diez años que le había concedido de vida; Niall quería tocarlo una vez más.

El joven había alcanzado al grupo y caminaron todos juntos, en silencio, durante lo que parecían horas mientras que el paisaje no cambiaba. En cierto punto  del camino, Niall vio que una grieta se abría en el suelo, desde la que se oían murmullos y gritos. El joven tembló al pensar en lo que le pasaría si llegase a caer allí dentro.

— Aterrador, ¿verdad? –Comentó un chico que no aparentaba tener más de doce años.

Niall lo miró y asintió, mientras proseguía su camino.

El grupo caminó durante un tiempo antes de pararse frente a una gigantesca montaña de piedra. El único modo de atravesarla era a través de un pasadizo que había en su base, en forma de caverna. Las personas fueron entrando una a una y Niall tragó saliva cuando, al entrar de último, vio de qué se trataba el interior de la montaña.

Las paredes y el suelo eran de color rosa y estaban cubiertos por una gruesa capa blancuzca que Niall entendió que eran placentas. Había pequeños fetos pegados en los laterales de toda la extensión de la caverna y en el suelo había algunos bebés que permanecían tumbados, lloriqueando. La cueva era prácticamente un útero.

— Estamos entrando en el limbo —comentó el mismo chico  que  había hablado con Niall antes, adoptando un gesto de enojo—. En el limbo habitan los no bautizados, los fetos abortados y quienes murieron antes de Cristo.

Niall no respondió y clavó la mirada en sus propios pies mientras caminaba por la caverna. La placenta se pegaba en las plantas de sus pies en cada pisada y le provocaba mareos. El olor era fuerte y desagradable: una mezcla de sangre con algo que Niall no conseguía identificar.

El llanto de los bebés era insistente y algunas veces el joven estuvo a punto de pisar a algún feto por el camino. El grupo no pasó mucho tiempo dentro de aquel lugar antes de llegar a la salida; descubrieron un local abierto, cubierto de hierba verde, con árboles dispersas y diversas personas descansando a su sombra.

Niall casi agradeció a los Cielos haber salido de dentro de la cueva, había sido una experiencia grotesca.

El irlandés miró hacia arriba y vio que no había sol (como era de esperar) pero aquel lugar era mucho más claro que los otros por los que había pasado. Allí dos niños gemelos de aparentemente cuatro años se quedaron atrás, agarrados de las manos, observando como el grupo continuaba su camino por el Infierno.

— Estaría bien quedarse aquí —le volvió a comentar el chico a Niall mientras miraba a los dos niños, que se sentaron bajo la sombra de un árbol.

— Sí, estaría bien—afirmó Niall y percibió que en aquel lugar no sentía ni calor ni frío.

Se estaba sintiendo muy vacío, en realidad.

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Niall no sentía sed, hambre o cansancio. Sólo impaciencia.

Él y el grupo caminaron durante un buen rato y cuando llegaron al final del limbo, lo único que vieron fue un cráter gigante, donde no se podía visualizar lo que había más abajo, debido a la oscuridad que lo envolvía todo. Encontraron un pasadizo y  comenzaron a descender por unas escaleras circulares interminables que estaban pegadas a las paredes de aquel enorme agujero; se agarraron los unos a  los otros para no caerse.

El niño que había hablado con Niall hace nada ahora no paraba de hablar.  Estaba animado sobre todo por lo que estaba sucediendo y le contó a Niall que había leído cosas sobre el Infierno, principalmente sobre el Segundo Círculo, que era el único interés del irlandés allí.

— ¿Cómo sabes tanto? —le preguntó Niall, levantando una ceja.

Habían acabado de descender el avance (interminable) de las escaleras y ahora había un bosque cerrado delante de ellos. No había manera de cruzarlo, así que la única manera era atravesarlo por dentro.

— Leí todo sobre el infierno. Sabía que acabaría aquí y quería estar preparado.

El grupo siguió andando mientras el chico pensaba en como continuar con la conversación con el niño. Los árboles del bosque en el que
se encontraban eran sombríos y sus hojas estaban secas; no había frutos y tampoco flores y los troncos estaban cubiertos de espinas.

Era posible oír murmullos por todos lados, pero el origen de esos lamentos no era visto y todos estaban nerviosos.

— No tengas  miedo —dijo el niño mientras sonreía a Niall.

El chico pestañeó un par de veces y contuvo la respiración cuando vio al niño sentarse al pie de un árbol.

— ¿Qué estás haciendo? Sal de ahí—dijo Niall preocupado, tendiéndole la mano.

— De eso nada, mi parada es aquí. Estamos en el Valle del Bosque de los Suicidas —respondió el niño mientras algunas ramas del árbol apresaban su cuerpo—. ¿Quieres saber por qué estudié tanto sobre el Infierno?

— ¿Por qué? –preguntó Niall, aunque supiera la respuesta, mientras ignoraba el hecho de que el grupo los estaba dejando atrás.

— Sabía que cuando acabase con mi propia vida vendría a parar a aquí. Quería saber cómo era de antemano –dijo el niño mientras era engullido por el árbol poco a poco, volviéndose parte de él—. ¡Buena suerte con lo que viniste a hacer aquí! Sigue hasta la Torre de los
Vientos, encontrarás quien te ayude.

Niall abrió lentamente sus labios para decirle «adiós», pero el niño ya  se había unido al grueso tronco del Sauce llorón. El chico se mordió el labio inferior, pensando en cuál sería su futuro y deseó más que nada en el mundo encontrar a Zayn lo más pronto posible.

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El grupo de Niall lo había abandonado otra vez. El chico no los encontró mientras avanzaba solo por el desierto que tenía enfrente, y siguió el camino de piedra bajo sus pies. Había conseguido salir del bosque hacía rato y seguía la única dirección que podía tomar, esperando encontrar pronto el Valle de los Vientos.

Conforme Niall iba siguiendo el camino, el paisaje se volvía más oscuro ya que las tinieblas lo dominaban casi todo, y hacían que el chico temiese dar un paso y caer en algún agujero oculto por las sombras.

El rubio cerró los ojos con fuerza y se detuvo mientras rezaba para que las tinieblas se dispersaran, pero nada ocurrió. Cuando una ráfaga de viento lo empujó con fuerza, Niall se agachó y usó los brazos para apretar las piernas contra su cuerpo.  Hasta que el vendaval de detuvo, permaneció así, inmóvil, rezando.

Cuando todo volvió a quedarse en silencio y el viento ya no zumbaba en sus oídos, Niall abrió los ojos y finalmente vio la torre que tanto ansiaba encontrar. Estaba a apenas unos 100 metros de la enorme torre blanca de mármol que recordaba mucho a la de Pisa, en Italia. El chico sonrió y corrió en su dirección mientras sentía cómo el viento lo fustigaba con fuerza en el rostro mientras corría.
Cuanto más se aproximaba a su destino, más fuerte era el viento. Estuvo a punto de caerse por el camino en alguna ocasión, pero aún así no dejó de correr hasta llegar a la entrada de la torre.

Niall pensó que nada más llegar, entraría y gritaría por Zayn, pero en frente a la puerta cerrada se encontraban dos chicos de apariencia joven, ambos vestidos con gabardinas y  pantalones ajustados, pero con los pies descalzos (como Zayn las dos veces que se habían encontrado). Los dos miraron al chico con una ceja levantada mientras éste se acercaba, nervioso, y perdieron el hilo de su conversación. 

Eran dos demonios.

— ¿Te has perdido? —le preguntó el menor de los dos, con aspecto realmente preocupado. Sus ojos eran agradables y cálidos, y en sus labios finos pero no al extremo se esbozaba una pequeña sonrisa.

El otro demonio miró a su compañero y puso los ojos en blanco, suspirando irritado.

— Si buscas a un grupo, pasaron por aquí hace tiempo, sólo tienes que continuar su camino —le dijo a Niall el demonio irritado, incomodado por su presencia.

Niall no tuvo tiempo de responder antes de que los dos demonios guardianes de la entrada de la torre se pusieran a discutir.

— ¡Harry, no le hables así! Nuestro deber es ayudar a las almas, no asustarlas –le dijo el demonio más bajo mientras le propinaba un ligero empujón en el hombro a su compañero.

— Te equivocas. Nuestro único deber es proteger la entrada de la Torre de los Vientos. Además, no pertenece al Segundo Círculo, Louis, es bastante obvio que no está aquí por haber sido víctima de la lujuria en vida–. Dijo el  demonio, Harry, con una sonrisa cínica en el rostro.

Niall sinitó que sus mejillas ardían y de repente se encontró pensando si había otra forma de entrar en la torre sin tener que pasar por esos dos demonios guardianes. Aquello estaba siendo vergonzoso.

— Harry…—murmuró el demonio llamado Louis con un mohín de insatisfacción en los labios.

— ¡Estoy buscando a Zayn! –gritó Niall, interrumpiendo la discusión y obligándoles a mirarle.

— ¿Zayn? —preguntó Harry levantando una ceja, incrédulo—. Nunca ningún humano ha venido en busca de Zayn.

— ¿Eres el niño tetrapléjico? —preguntó Louis separando sus labios despacio, quedándose boquiabierto.

— Lo era, Zayn me curó.

Louis esbozó una sonrisa victoriosa y  golpeó a Harry con fuerza en el hombro mientras se reía. El demonio más alto se quejó y lo miró con rabia.

— ¡Te dije que fueras educado con él, Harry! ¡Es el chico de Zayn! ¡Del que nos habla desde hace tiempo!

Niall sintió que su rostro se encendía y su corazón comenzaba a latir con fuerza. Sólo era un alma, pero sentía que su cuerpo estaba allí, sentía que todos sus músculos se habían contraído. Sentía un ligero dolor en el pecho y notaba como si tuviera mariposas en el estómago.

¿Qué significaban todas aquellas sensaciones?

— ¿Desde hace tiempo? Desde hace años querrás decir, ¿no? –preguntó Harry con ironía, poniendo los ojos en blanco para a continuación dirigir su mirada a Niall. El demonio sonrió con malicia mientras lo miraba y rió suavemente–. Mira, Louis, se ha puesto colorado.

Niall se cubrió la cara rápidamente con las manos y miró a Harry con odio. Enseguida notó que su rabia disminuía cuando Louis golpeó el hombro del otro nuevamente, con más fuerza.

— ¡Harry! ¡No seas grosero con el nuevo! —gritó irritado Louis antes de girarse para mirar a Niall con una sonrisa en los labios—. ¿Te llamas Niall, verdad?

— Ah…S…Sí—respondió el chico, abriendo los ojos despacio—. ¿Cómo lo sabes? 

— Harry no mintió cuando dijo que Zayn habla de ti desde hace años… —comentó Louis riendo—. Voy a intentar avisarle de que has llegado. 

El demonio llamado Louis miró por última vez a Harry, como si le ordenase que se comportara, y tras abrir la puerta de la torre, desapareció en el interior de ésta. Niall se mordió el labio inferior, nervioso, y el demonio que tenía frente a él lo miró con una sonrisa cargada de malicia.

— Entonces, Niall… ¿cómo ha sido tener sexo con Zayn? —el humano casi se atragantó y se vio obligado a toser al escuchar la pregunta que el otro le hizo.

— No es de tu incumbencia —dijo Niall, mirando a Harry con semblante serio.

— Debe de haber sido muy bueno, para que te hayas atrevido a venir hasta aquí. Normalmente las personas que hacen pactos se quedan encerradas en el Ante—Infierno. No llegan a entrar en el barco. Pero mírate, aquí estás.

— Le prometí a Zayn que lo encontraría—dijo serio Niall, mirando al suelo.
Harry observó al menor que tenía frente a él y sonrió pensando en que Zayn era un completo idiota.

— ¿Sabes? Cuando fue a hacer el pacto contigo, hace diez años, Zayn volvió muy molesto, maldiciendo a nuestro jefe por haberle mandado engañar a un niño —le contó Harry al humano entre risas—. Pero después sólo hablaba de Niall, Niall… ¡Estaba insoportable!

El humano miró al demonio; no podría creer lo que decía.

— Después comenzó a escaparse a la Tierra para observarte, para ver si estabas bien. Hasta arrastró a Louis algunas veces y ya te digo, yo odio ir a la Tierra, no tengo buenos recuerdos de ella.

— ¿Zayn me observaba?—preguntó Niall con la boca ligeramente abierta.

— Sí, de vez en cuando. Decía que era sólo para que no te murieras antes de poder ir a buscarte… Porque eras muy frágil y blablabla…—Harry hizo un gesto con la cara y sacó la lengua fuera, mientras ponía los ojos en blanco, disgustado.

Niall no pudo evitar reírse. Harry lo acompañó y, después de respirar profundo, abrió la puerta  que tenía tras él.

— Me has gustado, Niall. Puedes entrar. El cuarto de Zayn está en el tercer piso, sólo tienes que subir las escaleras —le dijo con una sonrisa y Niall parpadeó un par de veces, incrédulo.

El rubio, viendo que el demonio estaba siendo sincero, sonrió y corrió hacia el interior antes de que el otro cambiase de parecer, y acabase por cerrar la puerta nuevamente.

— ¡Gracias, Harry! —le dijo Niall, sonriendo ligeramente. 
La puerta estaba casi cerrada cuando el demonio volvió a abrirla, con una mirada seria.

— Llámame Haz. Sólo Louis tiene derecho a llamarme Harry—le dijo el demonio seriamente, cerrando la puerta con fuerza.
Niall parpadeó un par de veces, parado, pensando en cuál sería la relación entre los dos guardianes de la torre. Cuando el rubio finalmente se dio cuenta de que pronto se reuniría con Zayn, se giró y miró hacia la entrada de la torre.

Y entonces se percató de que estaba en un verdadero templo de lujuria.

Había estatuas de órganos sexuales femeninos y masculinos esparcidos por el suelo, mientras que diversos cuadros con escenas eróticas cubrían las paredes. Niall notó que se ruborizaba al ver las imágenes que lo rodeaban y contuvo la respiración dando media vuelta cuando vio que había un grupo de personas en una esquina, tocándose. Lo peor era que una de esas personas era su antigua compañera de grupo, la mujer que rasgaba su propia ropa en el barco de Caronte.

Niall tragó saliva, corrió hacia las escaleras de la torre y las subió de dos en dos.

El irlandés llegó al tercer piso en menos tiempo del que esperaba. Sonreía cuando comenzó a avanzar por el único pasillo, lleno de puertas semiabiertas. De dentro de los cuartos podía oír murmullos y gemidos de personas, y no le hacía falta mirar hacia dentro de las puertas para entender lo que estaba pasando en todos esos lugares.

Por más que el chico no quería ver lo que pasaba en aquellas habitaciones, se vio obligado a echar una ojeada en todos los dormitorios.

Por los huecos de las puertas entreabiertas, Niall echaba un vistazo a las caras de dentro de los cuartos y suspiraba aliviado cuando veía que Zayn no se encontraba en ninguna de las orgías que veía.

Niall se tapó la boca varias veces, sorprendido, cuando se encontraba con alguna escena de tortura dentro de alguna de las habitaciones. Puede que no fuera un santo, pero definitivamente aquellas escenas lo sorprendían. Había como mínimo quince puertas en aquel pasillo y le quedaban sólo dos por comprobar, que estaban cerradas. El chico consideró durante un momento a cuál de las dos debería llamar primero y lo echó a suertes haciendo un juego con los dedos.

Sólo esperaba no haber elegido la puerta equivocada.

Cuando la puerta se abrió con fuerza, un hombre alto y moreno miró a Niall con cara somnolienta.

— ¿Quién eres? —preguntó el hombre. Sólo llevaba puesta la ropa interior y Niall se sonrojó al darse cuenta.

— Ni..Niall. Estoy buscando a Zayn…¿Está aquí? —preguntó el chico mirando disimuladamente hacia el interior del cuarto.
No se fijó en que el hombre sonrió con malicia.

— ¿Zayn? ¿Tú eres su humano? —Preguntó el hombre y Niall no supo qué responder.

— No lo sé exactamente, pero…¿supongo que sí? —dijo, sonrojándose, con una media sonrisa.

Lo que Niall no esperaba era que la sonrisa de aquel hombre se ampliase y tirase de él con fuerza hacia dentro de la habitación, cerrando la puerta al momento.

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Louis abrió la puerta de la torre con fuerza, casi chocando su cuerpo contra el de Harry.

— ¿Qué ha pasó? —preguntó el rizado, asustado por la forma atropellada en que respiraba el más bajo.

— Subí los quince pisos, abrí prácticamente todas las puertas y grité el nombre de Zayn lo más alto que pude, pero no lo encontré —dijo Louis, mientras intentaba que su respiración se normalizase.

— Saldría a cumplir alguna misión antes de nuestro turno, ¿no? –preguntó Harry mientras pasaba las manos por la cara del otro para secarle el sudor.

— ¿Qué cojones estáis hablando de mí? —una voz irritada sonó cerca de los dos guardianes de la torre y estos dieron un respingo por la sorpresa.

— ¿Zayn? —gritaron ambos al mismo tiempo, mirando al demonio que tenían frente a ellos.

— ¿Dónde estabas, idiota? —preguntó Harry, alejándose deprisa de Louis.

— En una misión desde ayer. ¿Por?¿Qué ha pasado? –preguntó levantando una ceja y Louis sonrió golpeándolo en el hombro.

— ¡Niall está aquí! –anunció Louis en tono alegre y Zayn sintió que sus mejillas se calentaban.

— ¿Dónde está? —preguntó Zayn, mirando a su alrededor con una pequeña sonrisa en el rostro.
Fue entonces cuando Louis se dio cuenta de que el humano no estaba allí y miró a Harry, seguido por Zayn.

— Harry… ¿Dónde está Niall? –preguntó con recelo el más bajo de los tres.
El más alto de ellos se mordió el labio inferior y desvió la mirada, intentando  disipar su nerviosismo.

— ¿Y si tal vez, hipotéticamente hablando, le dejase entrar en la torre pensado que Zayn estaba dentro?  —dijo Harry con una sonrisa nerviosa.

— ¿Qué hiciste qué? –gritó Zayn. Agarró a Harry por el cuello y lo empujó con fuerza contra la puerta—. ¡¿Eres imbécil, Haz?! ¡Sabes de sobra lo que les hacen a los novatos que no van acompañados! ¿A dónde lo has mandado?

Louis dirigió sus manos hasta los brazos de Zayn para intentar apartarlo del otro, pero éste no se movió, a pesar de que el menor estaba usando toda su fuerza física para moverlo. Harry no intentaba quitarse las manos de encima, pero seguía mirándolo a los ojos fijamente.

Zayn jamás había sido así con él. 

— Tercer piso  —dijo Harry y Zayn salió disparado hacia el interior de la torre. 

—  ¡Harry! ¿Estás bien? —preguntó Louis preocupado, comprobando su cara.

— La he cagado, ¿no? —preguntó Harry con una sonrisa triste, y el menor se mordió el labio inferior.

— Ve detrás de Zayn antes de que acabe destrozándolo todo —dijo Louis y el otro, tras asentir con la cabeza, entró en la torre.

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Niall intentaba gritar, pero era difícil con el otro tapándole la boca con tanta fuerza. El hombre era mucho mayor y más fuerte que el chico y lo acorralaba contra la pared usando su cuerpo, besándolo y mordiéndole con fuerza el cuello y los hombros. Mientras el otro abusaba de él, algunas lágrimas resbalaban de los ojos del menor.

El humano golpeaba con fuerza al hombre que tenía delante, pero no le causaba dolor. El mayor lo agarró de las muñecas para que dejase de cubrirse la boca.

— Soy un demonio, Niall. No tienes oportunidad ninguna contra mí… —dijo el hombre antes de atacar los labios del menor.

Niall luchaba y se desesperó cuando sintió que su agresor colaba una pierna entre sus muslos. El humano sabía muy bien que no llevaba ropa interior debajo de aquella especie de camisón y lloró todavía más cuando sintió que el hombre le mordió el labio inferior con fuerza, tras lo cual notó el intenso sabor de la sangre en su boca. 

¿Dónde estaba Zayn?

Zayn…

— Ahora quédate quietecito mientras te follo —el hombre le propinó una fuerte bofetada cuando Niall comenzó a gritar—. Zayn y yo tenemos algunos asuntos pendientes y tú serás mi venganza.

El humano se sentía aturdido debido al fuerte golpe que había recibido y no consiguió impedir que su agresor lo girase contra la pared. El rostro del menor golpeó contra el mármol y las lágrimas resbalaron libres por su cara, mientras el demonio le sujetaba las manos unidas por las muñecas por encima de la cabeza.

Niall se quedó paralizado cuando sintió que la mano libre de aquel hombre le tocaba las piernas y le levantaba de una sola vez la única pieza de ropa que el menor usaba, hasta revelar sus nalgas. El humano lloró en voz alta y gritó.

Gritó llamando por aquel que lo había salvado una vez y que podía, tal vez, salvarlo nuevamente.

Zayn.

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Harry estaba asustado por el modo en que Zayn usaba  y controlaba el viento para abrir las puertas una tras otra en el tercer piso. Las personas de dentro de las habitaciones gritaban, asustadas por la invasión repentina y Zayn gritaba llamando a Niall, sin obtener respuesta.

Ya habían llegado al final del pasillo y sólo quedaban dos puertas; una de ellas era el cuarto de Zayn y la otra era la de su mayor rival en el Valle de los Vientos.

Zayn colocó una mano sobre el pomo de la puerta y contuvo la respiración al escuchar a Niall gritar su nombre.

La puerta se abrió con un estruendo y el viento entró en la habitación en fuertes ráfagas. La escena que Zayn presenció lo dejó fuera de sí: Su rival mantenía a Niall contra la pared y le acariciaba la piel por debajo de la ropa. Cuando Zayn se fijó en que el hombre estaba en ropa interior, rozando su miembro contra la piel de Niall, no hubo nadie que pudiese controlar su ira. 

El agresor de Niall se asustó con la llegada repentina de sus compañeros y acabó soltando al humano, que cayó al suelo en peso muerto. En menos de un segundo Zayn estampó al hombre que había tocado a su Niall contra la pared y le apretó el cuello con ambas manos.

Los ojos de Zayn estaban vidriosos y totalmente negros, mientras sus uñas se clavaban cada vez más contra la piel del otro hasta hundirse en su carne.

— ¡Zayn! —gritó Harry acercándose a su amigo y agarrándolo del brazo—. ¡Si matas a ese idiota será Minos quien te mate a ti!

— ¡Tocó a Niall! —murmuró Zayn entre dientes antes de golpear en la cara a su agresor. Éste gritó de dolor y se llevó las manos a su cara dolorida, tras lo cual recibió un golpe en el estómago. Zayn le había dado un rodillazo con violencia.

Niall se había arrastrado lejos de la confusión y miraba asustado la escena. Jamás había imaginado que vería a Zayn actuando de esa manera.

— ¡Lo llevaré a Minos, Zayn! ¡Ahora suéltalo! –gritó Harry, intentando calmar a su amigo–. Niall está aquí, ¿lo ves?

Zayn agarró al demonio herido frente a él por la piel del cuello y del hombro y lo lanzó al otro lado de la habitación. Éste cayó de espaldas y comenzó a gemir de dolor. Los ojos de Zayn seguían negros y se quedó parado un momento, con la mirada fija en el demonio caído, antes de comenzar a caminar en su dirección con los puños cerrados. Zayn crujió el cuello mientras se aproximaba rival y Harry se desesperó.

— ¡Niall! —gritó Harry dirigiéndose al humano, que se encogió—. ¡Llama a Zayn! ¡Por favor! ¡Está fuera de sí! 

El humano se mordió los labios mientras observaba a los tres demonios que tenía frente a él. Estaba muy asustado tras lo que había sucedido y por un breve momento deseó no haber hecho jamás el pacto con Zayn.

Pero…¿qué estaría haciendo si jamás hubiese pedido a los cielos un ángel? Probablemente estaría tumbado en una cama, sin vivir su vida. Observando el tiempo pasar y malgastando sus fuerzas sin poder hacer nada. Niall, al recordar que Zayn lo había estado observando durante años, preocupándose por él y velando por su seguridad, comenzó a llorar. Tenía miedo y quería que Zayn lo abrazase y le dijese, que todo estaría bien.

— ¡Za…Zayn! —gritó y éste digirió su mirada hacia él, pero sus ojos seguían negros—. ¡Zayn!

El humano se encogió en la esquina en la que se encontraba y gritó más alto, llamándolo. Harry ayudaba al demonio herido a levantarse y lo sacó de la habitación rápidamente mientras le gritaba y le decía algo sobre Minos y expulsarlo del Valle de los Vientos.

Zayn parpadeó un par de veces mientras su respiración volvía a la normalidad. Cuando su visión se aclaró y vio a Niall encogido en el suelo, recuperó la cordura.

— Zayn… —gimió Niall una vez más, con los ojos húmedos y la respiración agitada por la desesperación.

— ¿Niall? —el demonio corrió hacia el menor y se arrodilló frente a él, mientras tendía la mano hacia su rostro.

Pero, cuando iba a tocarlo, el menor se encogió aún más, como si estuviese asustado.

— Lo siento… —murmuró Zayn, apartando las manos del humano—. Perdí el control. Cuando te escuché gritando mi nombre, pidiendo socorro, y vi cómo ese asqueroso te tocaba… perdí el control.

Niall abrió los ojos al ver que Zayn tenía los ojos llorosos. El humano hizo una mueva involuntaria y comenzó a  llorar en voz alta, lanzándose a los brazos del mayor para abrazarlo con fuerza. 

— ¡Tuve tanto miedo! —dijo Niall, hundiendo sus dedos en la piel del otro, aumentando la presión del abrazo lo máximo que podía—. Pensé que él… que él iba…

Niall no consiguió terminar la frase y se echó a llorar aún más, antes de que Zayn lo cogiese en brazos, aún abrazos. El menor rodeó la cintura del más alto con sus piernas y Zayn lo sujetó con firmeza mientras le daba suaves besos en el cuello.

— Siento no haber llegado antes… —murmuró el demonio contra la piel del humano.

Zayn comenzó a caminar con Niall en brazos hacia la salida de la habitación en la que se encontraban. El menor seguía llorando en voz baja y Zayn le acariciaba la espalda mientras entraba en su propia habitación, cerrando la puerta tras él.

El demonio fue hasta la cama y se sentó en el borde, con Niall todavía en brazos.

— ¿Qué te hizo? —preguntó Zayn mientras le sostenía el rostro entre las manos.

— Me besó,  me tocó… —murmuró Niall mirándolo a los ojos. En sus labios se formó un mohín—. Pero llegaste a tiempo, antes…

— Si no lo expulsan de aquí, lo mataré, lo juro… —dijo Zayn antes de morderse el labio inferior.

Niall se acercó al mayor y sus frentes se encontraron.

— Tuve tanto miedo… —susurró Niall y Zayn volvió a abrazarlo.

— No tienes por qué tener miedo. Ya no —murmuró el mayor contra el oído del humano—. Yo te protegeré.

— ¿Por qué? —preguntó Niall, rompiendo el abrazo.

— Por qué, ¿qué? —dijo el mayor levantando las cejas, confuso.

— ¿Por qué me quieres proteger?

El contacto visual de los dos no se rompió durante los segundos de silencio en los que se vieron sumidos. Niall sólo quería oír el motivo del otro, aunque ya sabía la respuesta. Zayn intentaba encontrar las palabras concretas en su corazón (eso sí los demonios tuviesen uno). 

—No lo sé… —mintió Zayn, desviando la mirada.

Niall posó ambas manos en el rostro del mayor y lo obligó a mirarlo a los ojos.

— Yo sí. Es porque crees que soy tuyo —dijo el humano acercando su rostro al suyo.

—¿Y lo eres? —preguntó el demonio con una media sonrisa, y recibió una risa floja como respuesta.

Niall aún sonreía cuando se aproximó más a él y besó a Zayn. Los labios se tocaron ligeramente y durante un rato permanecieron así, apenas tocándose con un ligero roce, como si  se estuviesen acariciando.

Zayn podría no querer admitirlo, pero era innegable el deseo que sentía por proteger a aquel único ser humano, cuya existencia era insignificante en comparación a los otros millones de almas existentes en el Infierno. Pero para Zayn, Niall era especial. Desde hacía diez años y para siempre, él sería especial.

Fue el humano quien profundizó el beso, posando sus manos en la nuca de Zayn e introduciendo la lengua en su boca. Cuando las lenguas se encontraron en la unión de las dos bocas, comenzaron una danza rítmica e insaciable. Cuando más probaban el sabor el uno del otro, más querían. Zayn deslizaba sus manos por el cuerpo del menor, deseando explorar sus puntos más sensibles y Niall jadeaba contra su piel.

— Quiero mandar yo, Zayn —gimió Niall al separar su boca de la del más alto, aunque un hilo de saliva los mantenía unidos.


—¿Estás seguro? —preguntó Zayn, deteniendo los dedos del más bajo, que ya estaban intentando abrir los botones de su camisa.

Niall gimió y asintió con la cabeza, besando al demonio una vez más. Esta vez las lenguas se mezclaron con urgencia, como si luchara por un espacio dentro de sus bocas. Niall usó sus torpes dedos para desabrochar la camisa del demonio, y cuando se deshizo de la maldita prenda de ropa, sonrió.

El humano, sin decir nada, acercó sus labios al cuello del demonio y se lo besó, dándole suaves mordiscos. Zayn se mordía el labio inferior y mantenía sus ojos cerrados mientras sentía crecer su deseo por el menor cada vez que éste le pellizcaba la piel con los dientes. Niall usó su lengua para humedecer las zonas que mordisqueaba, como si pidiese disculpas por el leve dolor que le causaba.

— No es normal lo que me provocas, Niall… —murmuró Zayn, llevando sus manos hasta las nalgas del menor para acariciárselas.

— No tiene por qué ser normal… –dijo Niall mientras sentía cómo el otro deslizaba las manos por debajo de su ropa—. Sólo tiene que ser intenso.

Zayn volvió a atacar los labios del menor, mientras retiraba  de manera urgente su única prenda de ropa. Niall se encogió un poco cuando notó que estaba desnudo, pero gimió levemente cuando sintió al mayor masajeando su miembro.

— Zayn… —gimió Niall antes de que Zayn abusase de sus labios de nuevo.

Zayn comenzó a hacer movimientos lentos en el miembro del menor, masajeándolo mientras subía y bajaba con la mano lentamente.

El demonio lamió y mordió los labios de Niall y sonrió al oír sus gemidos y al sentirlo revolverse en su regazo. 

— Espera… —murmuró Niall mirando al mayor y apartándole la mano de encima de su miembro.

Cuando el humano se apartó de los brazos del demonio, Zayn lo miró confundido.

— ¿Qué haces? —preguntó Zayn cuando el menor se arrodilló delante de él y acercó las manos hasta las caderas de Zayn.

— Nunca te agradecí lo suficiente el haberme salvado de una vida triste y vacía hace diez años —dijo Niall con una sonrisa, colocando
sus dedos en la cinturilla de los pantalones de Zayn y tirando de ella para bajarlos.

Zayn se levantó un poco de la cama para ayudarlo a  librarse de sus pantalones y su ropa interior. El humano levantó una ceja y sonrió cuando el demonio se quedó completamente desnudo. Zayn era perfecto.

— No tienes por qué hacer esto si no quieres —murmuró el mayor antes de suspirar en voz alta cuando Niall tocó su miembro, ya
despierto, ligeramente con el dedo índice.

— Pero sí quiero —Niall comenzó a usar sus dedos para acariciarle el miembro, sintiendo sus pulsaciones bajo sus toques.

Zayn se mordió el labio inferior con fuerza y dejó caer la cabeza hacia atrás, intentando evitar que el gemido ahogado en su garganta se escapase.

— Si es tu primera vez, puedes ir con calma y… —murmuró Zayn mirando al chico, mientras sentía a Niall distribuyendo pequeños besos por toda su erección.

— ¿Y por qué crees que es la primera vez que hago esto? —dijo Niall riendo y Zayn  lo miró sorprendido—. Dije que era virgen, no un santo.

Zayn entrecerró sus ojos y Niall lamió lentamente su glande, ajeno a su mirada. El demonio se mordió el labio inferior para no gemir, y siguió observando al otro hasta que éste le devolvió la mirada.

— ¿Qué pasa? —preguntó Niall con la boca cerca del glande del mayor—. No me digas que estás celoso.

Zayn se atragantó con su propia saliva y tosió un par de veces, desviando la mirada. Sentía que sus mejillas quemaban y rezó (no a Dios, claro) suplicando que no que no estuviesen coloradas.

—Cla… claro que no… —dijo Zayn irritado, haciendo un mohín.

Niall sonrió antes de envolver todo el glande con su boca y chuparlo lentamente. El demonio trató de resistirse, pero su expresión de rabia terminó por transformarse en un gesto de placer y excitación a medida que Niall lamía y chupaba su miembro cada vez más rápido.

Zayn comenzó a gemir levemente mientras observaba a Niall dándole placer. El menor hacía movimientos de vaivén y el demonio supo que no mentía cuando dijo que ya tenía experiencia en el sexo oral. A Zayn le molestaba no haber sido el primero de Niall en ese ámbito, pero el sentimiento de irritación lo abandonó cuando sus ojos se encontraron con los del humano.

Zayn condujo sus manos hasta el pelo del menor y agarró sus hebras, obligándole a soltar su miembro. Niall gimió de dolor por el tirón de pelos, pero Zayn se apoderó de su boca antes de que pudiera protestar. Las lenguas se enroscaron suavemente y Niall jadeó despacio al notar su miembro latiendo dolorosamente.

— Me vuelves loco, Niall —murmuró Zayn cuando sus bocas se separaron ligeramente, aunque el menor siguiese deslizando su lengua por los finos labios del otro.

El humano se levantó del suelo y volvió a sentarse sobre las piernas del demonio, apoyando las rodillas en el colchón, a ambos lados de su cuerpo. Su mano alcanzó la erección de debajo de él y  la condujo hasta su entrada no preparada.

Tú también me vuelves loco, Zayn —murmuró Niall maliciosamente antes de sentarse de una sola vez sobre el miembro del demonio.

Ambos gimieron en voz alta y Zayn lo envolvió en un fuerte abrazo al sentir que se encogía en su regazo. Niall posó sus manos en la nuca del mayor y le clavó las uñas, intentando liberar su propio dolor en el cuerpo del otro.

Permanecieron quietos un rato, abrazados, mientras el menor se acostumbraba al invasor dentro de él. Zayn repartía besos por todo el cuello y los hombros de Niall, intentando distraerlo del dolor. El demonio inspiraba aire mientras intentaba mantener sus gemidos silenciosos. Niall respiraba con dificultad y comenzó a moverse despacio encima del otro, sintiendo a Zayn llenando su interior con su erección.

El humano se apartó un poco del otro y se levantó despacio para después sentarse nuevamente, gimiendo fuerte cuando sintió el miembro del demonio entrar, de nuevo, por completo dentro de sí lentamente.

Niall comenzó a repetir el movimiento, sintiendo a Zayn salir y entrar en él continuamente. El menor gemía y jadeaba y Zayn lo agarraba con una mano por la cadera, ayudándolo en sus movimientos. Niall gimió más alto cuando sintió que el otro comenzaba a masturbarlo usando la mano libre, apretando la punta de su miembro y extendiendo todo su líquido preseminal con el pulgar.

— Zayn—ie… —gimió Niall antes de que el mayor se apoderase de sus labios.

Mientras Niall seguía moviéndose sobre Zayn, éste lo masturbaba cada vez más rápido, haciendo que sollozase de placer. Niall se abrazó a él y clavó sus uñas en la espalda del mayor, gimiendo en voz alta cuando éste lo agarró firmemente por la cadera. Zayn hizo que ambos cuerpos se girasen y cayeron acostados sobre el colchón, el mayor sobre el cuerpo frágil que quedó debajo de él.

El demonio volvió a besar los labios rosados del humano, mientras lo embestía con fuerza. Toda aquella travesura de Niall de sentarse sobre él lentamente y de forma erótica, lo había descontrolado. Quería poseerlo con fuerza, quería que le rogase más; lo deseaba como nunca antes había deseado nada en la vida.

O en la muerte como era el caso.

Niall gemía con intensidad debajo de Zayn. Tenía la espalda levemente arqueada y su miembro estaba aprisionado entre los dos cuerpos, siendo masturbado de forma no intencionada por la fricción causada. El demonio mantenía sus brazos apoyados a ambos lados del menor mientras lo embestía con fuerza y profundidad, y lo sentía retorcerse bajo su cuerpo. Las uñas de Niall seguían clavadas con fuerza en la espalda de Zayn y ambos sentían dolor y placer mezclados.

Lo que estaba sucediendo allí estaba resultando adictivo para los dos.

—¡Zayn—ie! Vo…voy a… —gimió Niall antes de que Zayn le metiera su lengua caliente en la boca, besándolo. 

Los movimientos de sus cuerpo no se detuvieron ni un momento y el menor gemía en voz alta, pidiendo más fuerza, más velocidad y más profundidad; y Zayn lo complació. Cuando dio de lleno en su próstata, Niall ahogó un grito usando la piel del cuello de Zayn como refugio.

— Córrete para mí, Niall —gimió Zayn contra el oído del menor, para lamerlo enseguida y mordisquearle el lóbulo de la oreja.

— Zayn… —Niall gemía el nombre del demonio cada vez más alto y su respiración era más agitada y descompasada.

Sus cuerpos estaban calientes y cuando el orgasmo llegó, Niall sintió que su cabeza empezaba a dar vueltas. Gimió en voz alta y se corrió entre espasmos que sacudieron su cuerpo. El menor agarró con fuerza a Zayn y siguió lloriqueando por el inmenso placer que sentía con las embestidas que no cesaban.

El interior de Niall se contrajo contra el miembro de Zayn y éste no pudo evitar soltar un gemido ronco antes de besar al menor nuevamente. Las estocadas continuaron hasta que el demonio pensó que se iba a desmayar de tanto placer que sentía estando dentro del otro. Tratando de hallar alivio, Zayn mordió la curvatura del cuello de Niall y lo escuchó gemir con fuerza en reproche. Sin embargo, cuando el menor sintió que su interior se llenaba de la corrida caliente de Zayn, no pudo evitar dejar salir un último gemido de placer.

Zayn pasó su lengua sobre la mordida en la piel del menor, intentando aliviar el dolor que hubiese podido provocarle. Aún sentía espasmos por todo el cuerpo y fue casi misión imposible levantarse para salir del interior del humano. El demonio cayó agotado en el colchón y cerró los ojos, intentando respirar hondo para calmar su cuerpo.

— Me mordiste… —gimió Niall haciendo pucheros; Zayn rió ligeramente.

— Lo siento… —murmuró el demonio, acercando una mano a la del menor para agarrársela. 

Zayn abrió los ojos y miró a Niall. Sus mejillas estaban coloradas y sus labios rojos; por no hablar de su cabello revuelto y las marcas que adornaban toda su piel.

— ¿Qué va a pasar ahora, Zayn—ie? –murmuró Niall, mirándolo preocupado.

Zayn apretó la mano del menor entre la suya, mientras pensaba.

— Puedes ir a hablar con Minos, mi jefe. Él es quien te dirá a qué Círculo del Infierno estás destinado a ir, dependiendo de cómo hayas pasado tu vida y qué pecados hayas cometido.

Zayn estaba sintiendo un vacío en la región abdominal y su corazón latía fuerte contra su pecho, como si hubiese algo equivocado en lo que acababa de decir. El menor aumentó el mohín y se quedó pensando unos segundos.

— ¿Y si no quiero irme a ninguna parte? —las mejillas de Niall se tiñeron de un rojo carmesí y Zayn levantó las cejas al oír al menor
—. ¿Y si quiero quedarme contigo?

El demonio sonrió y abrazó su cuerpo, atrayéndolo hacia él.

— Puedes. Convenceré al jefe —dijo Zayn antes de apoderarse de los labios de Niall, besándolo lentamente y con ternura. 

Ambos  se quedaron abrazados unos minutos, intercambiando algunas caricias.

— Gracias por aparecer y salvarme hace diez años, Zayn. Estoy muy agradecido con Dios por… —Niall no pudo terminar su confesión, pues el otro le tapó la boca con las dos manos.

— ¡Eres idiota! ¿Acaso te has olvidado de dónde estás? ¡No decimos ese nombre aquí! —Zayn parecía nervioso y tenía los ojos muy abiertos. Niall no pudo evitar reírse.

— ¡Lo siento! Olvidé que estábamos en el Infierno —dijo Niall antes de gemir bajo cuando Zayn le dio una palmada en la nalga.

— Puedes quedarte conmigo todo el tiempo que quieras, Niall… —dijo Zayn, sacando la lengua y deslizándola por la mejilla del más bajo—. Pero debes saber que cuando un alma queda cerca de un demonio durante mucho tiempo, acaba transformándose en uno también.

Zayn miró al menor con tristeza, pensando en cuál sería su reacción.

— ¿Fue eso lo que te pasó a ti? ¿Te acercaste a un demonio y te convertiste en uno? —preguntó, y Zayn asintió con una sonrisa triste.

— Eras humano, entonces —dijo Niall finalmente.

— Sí, hice un pacto como tú cuando era humano.

— ¿Qué pediste?

— Mi padrastro… pedí que muriera antes de que matase a mi madre.

Niall se mordió el labio inferior y rozó el rostro de Zayn, acariciándolo calmadamente durante un rato. Entonces el menor se dio cuenta de algo y se alejó de los brazos del más alto.

— Espera… —dijo Niall, apoyándose sobre un hombro y mirando molesto a Zayn—. ¿El demonio que hizo el pacto contigo te trajo aquí de  la misma manera que tú me trajiste a mí?

Zayn lo miró durante unos segundos antes de comenzar a reír, lo que provocó que Niall hiciese un mohín. 

— No me digas que estás celoso… —preguntó Zayn y Niall negó con la cabeza, aunque seguía con los labios apretados, disgustado.
El mayor se echó a reír y tiró del menor nuevamente, obligándolo a que lo abrazase.

— Eres adorable cuando te pones celoso, Niall.

— No lo estoy… —murmuró el menor, molesto, recibiendo besos y mordiscos del otro como respuesta.

Permanecieron en ese pequeño intercambio de refunfuños y besos hasta que Zayn se puso serio y clavó la mirada en los profundos ojos de Niall. 

— ¿Quieres quedarte conmigo? ¿Aunque te conviertas en la misma cosa en la que que yo me convertí?

— ¿Tú qué crees? –preguntó Niall con sarcasmo mirando fijamente al demonio con una sonrisa en los labios.

— Bien… si quieres quedarte, creo que necesitas ser más impuro, tu nivel de lujuria todavía no está lo suficientemente alto… —dijo
Zayn con una sonrisa maliciosa antes de besar con suavidad a Niall.

Mientras se besaban, Niall impulsó su cuerpo y se montó encima de Zayn para sentarse sobre su vientre.

— Sé que me has estado observando durante todos estos años, Zayn —dijo Niall con una sonrisa, y no evitó reír cuando se fijó en que el rostro del mayor se ruborizada.

— No…no es lo que estás pensando,,, —dijo Zayn, nervioso—. Eras frágil, y sólo quería asegurarme de que ibas a durar, porque la Tierra es ca…cada vez más peligrosa y…

Niall pasó sus manos por las mejillas del rostro del mayor y las apretó, obligándole a hacer un mohín para que dejase de hablar.
Para que dejase de mentir.

— Me amas desde que tenía 10 años, asqueroso pervertido… —dijo Niall riendo en voz alta, y Zayn negó con la cabeza insistentemente mientras sus mejillas se ruborizaban. 

— Desde que tenías diez años no, ¡no soy un pedófilo! —dijo Zayn, tratando de  defenderse. Niall sonrió y se acostó sobre el cuerpo del mayor, aproximando sus rostros.

— ¿Te has dado cuenta de que no has negado que me amas? —susurró Niall contra la piel del rostro del mayor; éste abrió la boca despacio mientras pensaba en lo que debería decir—. ¡No sirve de nada que lo niegues ahora!



Zayn gimió, derrotado, antes de besarlo una vez más.

— Iba a decirte que los demonios no tenemos sentimientos, pero no me creerías de todas formas, ¿verdad?

— Exacto, no te creería.

Niall se bajó de encima de Zayn y se acostó a su lado. Sus manos permanecían unidas con los dedos entrelazados.

— No me has respondido a lo de si me perteneces, Niall —comentó por lo bajo Zayn, recordando la conversación que habían tenido poco antes.

— ¿Es necesario? –preguntó Niall y miró al demonio, que asintió con la cabeza.

El menor se acercó a él y lo abrazó; Zayn le devolvió el abrazo. 

— Te vendí mi alma hace diez años, Zayn. Mi alma es tuya —murmuró Niall.

— ¿Y el resto? —preguntó Zayn con una sonrisa maliciosa y recibió un mordisco  en el cuello como respuesta.

El demonio decidió tomárselo como un sí.



Y, finalmente, después de diez años, Niall le pertenecía. Y él pertenecía a Niall.

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Mientras tanto, fuera de la torre, los guardianes discutían.

— ¡Si ellos no acaban bien será todo culpa tuya, Harry! –murmuró Louis irritado, golpeando el hombro de su compañero.

— ¡Acabarán bien! ¡Conozco a Zayn! —murmuró Harry, agarrándole la muñeca a Louis para impedir que lo golpease de nuevo. 

El demonio rizado ya había vuelto de su encuentro con Minos, el Juez del Infierno (y su jefe), y ya le había entregado al rival de Zayn para que decidiera qué hacer con aquel que había intentado poseer a un humano que ya tenía propietario.

— ¿Qué crees que hará Minos con ese tipo?

— Apuesto que lo mandará al Nono Círculo; dicen que es el peor de todos —comentó Harry con la muñeca de Louis todavía sujeta–. Pero él se lo buscó, no se toca a los humanos de otros.

Louis sonrió y llevó su mano libre hasta el pelo del más alto para acariciarlo.

Si te hubiese tocado a ti, lo hubiera matado —dijo Louis con una sonrisa en los labios y Harry sintió como se calentaban sus mejillas.

— No…no soy humano desde hace mucho tiempo, déjalo ya —aunque el más alto tenía una expresión de molestia, deslizó su mano hasta la de Louis y la apretó.

— ¿Crees que Zayn y Niall acabarán bien? —preguntó el menor, devolviéndole el apretón.

— Segurísimo —murmuró Harry.

Ellos no lo sabían, pero Niall y Zayn acabarían mucho mejor que bien.

Porque estaban juntos.

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— ¿Para siempre? —preguntó Zayn contra el pelo del menor.

— ¿Los demonios viven para siempre?

Zayn no supo responder.

— ¿Tal… vez? —Niall se rió con la respuesta del mayor y lo miró una vez más antes de sellar sus labios. 

— Entonces tal vez permanezcamos juntos para siempre —dijo Niall divertido.

Lo único que se escuhó en aquella habitación después de eso fueron los  refunfuños de Zayn, las risas de Niall y los chasquidos de varios besos intercambiados. El menor se vio obligado  a disculparse por la broma y tuvo que besar al otro más de treinta veces para que su cara estirada y el mohín en sus labios se transformaran en una sonrisa.

Y entonces el mayor se vio obligado a poseer a Niall nuevamente.

Sólo como una venganza por la broma, claro.

FIN.

Espero que hayan disfrutado de esta historia :( que a mí me encantó, por eso  quise compartirla con ustedes. Si quieren que siga adaptando historias, me gustaría que me lo hicieran saber :3 gracias por leer <3.

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